
Me falló con Escaflowne, con Samurai X (no hace falta mencionar lo mucho que me gustaba ese anime xD), con Slayers, con Lost... Es más creo que Teleamazonas nunca ha terminado de transmitir una de esas increíbles series (y varias otras).
Pero al margen de cómo defrauda al televidente de ese modo demasiado evidente, inconsulto, inaudito, en fin, más allá de todo eso y de cualquier otra inconformidad que pudiera tener, considero que la persecución a la que se ha visto sometida la mencionada estación de televisión es hórrida, insólita y un escalofriante recordatorio de hacia adónde desciende -o retrocede- el gobierno en un desmedido e irreflexivo afán de conducir al país hacia un comunismo inconsulto y anacrónico -mutuamente excluyente con las aspiraciones de la mayoría de los ecuatorianos- disfrazado con la moderna etiqueta de Socialismo del Siglo XXI.
Aquí es dónde las definiciones se pierden en el universo sombrío del inconsciente colectivo, dado que nadie sabe y nadie supo con exactitud cómo afectará y qué implicaciones tendrá aquello en nuestra cotidianeidad. Nadie, excepto quizá el sr.
Dieterich, y algún que otro comunista trasnochado con ansias de poder, en detrimento del bien común.
¿Por qué debe seguirse con tanta precisión la receta venezolana si lo que consumimos usualmente son los bolones y no las arepas?
¿Por qué hemos de retroceder en el tiempo hacia un modelo económico, social y político que fracasó rotundamente en todas partes del mundo, salvo contadas excepciones en donde aún existe un gobierno autocrático y controlador, que desplaza al mercado, la libre empresa, y coarta la iniciativa privada y las libertades individuales, amparado en el respaldo de un pueblo sumiso y silenciado por el temor o por las dádivas?
La prosperidad no está, sino quizá va de fugaz visita, en las naciones comunistas.
Lo menos que podemos hacer es expresarnos en contra de este nuevo atentado contra la libertad de expresión, garantizada en la Novísima Constitución, atentado que va más allá de ser un ataque a la prensa libre e independiente y amenaza con restringir las libertades del ciudadano, a quien por otra parte le asiste plenamente el derecho de elegir qué, cuándo, cómo, dónde, por qué y para qué, ver la programación de televisión e inclusive ejercer la censura más cruel y efectiva, que es cambiar de canal.
Zapping, señores del CONARTEL y no persecución ni artimañas legales.
Autocrítica, mesura y humildad, y no intolerancia a la crítica, egocentrismo y prepotencia.
CONARTEL recapacita.
Eso no va, chamo. Pero explíquenle eso a quienes no quieren entender.
O a aquellos cuyo sueldo depende de que no lo entiendan...